Lengua de Señas Argentina: derechos, barreras y el rol clave de los intérpretes

Cada 19 de septiembre Argentina conmemora el Día Nacional de las Personas Sordas, fecha vinculada a la creación en 1885 de la primera escuela para niños sordos del país. La Lengua de Señas Argentina (LSA) cuenta hoy con reconocimiento legal, pero para la comunidad sorda el principal desafío sigue siendo que ese reconocimiento se traduzca…

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Intérpretes de Lengua de Señas Argentina comunicándose con una persona sorda

Cada 19 de septiembre Argentina conmemora el Día Nacional de las Personas Sordas, fecha vinculada a la creación en 1885 de la primera escuela para niños sordos del país. La Lengua de Señas Argentina (LSA) cuenta hoy con reconocimiento legal, pero para la comunidad sorda el principal desafío sigue siendo que ese reconocimiento se traduzca en accesibilidad concreta en la vida cotidiana.

En Mendoza, la Asociación de Sordos de Mendoza cumple 86 años de trayectoria y continúa trabajando para visibilizar las necesidades de la comunidad y fortalecer la LSA como parte de su identidad y su cultura. Según remarcaron desde la entidad, persisten barreras en ámbitos como la educación, la salud, la Justicia, el trabajo y las oficinas públicas, donde las dificultades de comunicación pueden convertirse en un obstáculo para ejercer derechos básicos.

El marco normativo argentino incluye la Ley 26.378, que ratificó la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, y la Ley Nacional 27.710, sancionada en 2023, que reconoce a la Lengua de Señas Argentina como lengua natural y originaria de la comunidad sorda, con una estructura gramatical propia y diferente del castellano. En Mendoza rige además la Ley Provincial 7.393.

En ese contexto, el trabajo de los intérpretes de Lengua de Señas Argentina resulta central para garantizar que las personas sordas puedan comprender, expresarse y ejercer plenamente sus derechos en ámbitos judiciales, de salud o de atención al público. Intérpretes consultados remarcaron la importancia de la neutralidad, la formación específica y la accesibilidad comunicacional desde el diseño mismo de los servicios, en lugar de resolverla recién cuando una persona sorda la reclama.

Entre los errores más frecuentes al comunicarse con una persona sorda se mencionan hablar más fuerte o más lento, exagerar los gestos, asumir que comprenden el español igual que una persona oyente, o dirigirse al intérprete en lugar de hacerlo directamente a la persona sorda. Ampliar la enseñanza de LSA en escuelas, universidades, fuerzas de seguridad y organismos públicos aparece como una de las demandas para avanzar hacia una accesibilidad real.

Desde Intelsa acompañamos estas reflexiones sobre los derechos de la comunidad sorda y reafirmamos el compromiso con la formación de intérpretes profesionales de Lengua de Señas Argentina, clave para garantizar una comunicación efectiva y el pleno ejercicio de derechos en todo el país.

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